Siempre consideré que el hombre es hombre y se construye como
hombre a base de sus derrotas. Cuantas más derrotas tengamos, más hemos vivido.
Y para la mujer, en tiempos de igualdad, ¿no tendría que ser lo mismo?
Porque digo esto, porque hasta ahora pensaba que la peor frase
que te puede decir una mujer es "Tenemos que hablar..." Se te frunce
hasta el último pelo. Pero no, veo que la peor frase que te pueden decir es:
"yo también te quiero... pero solo como amigo". Ahí te mató. Te pegó
un tiro en el medio de la frente y te condenó a una vida de humillación.
Si no, fíjense lo que le pasó a un amigo. Este muchacho está –calculo
ahora que estaba- perdidamente enamorado de Catalina (reconozco: una linda
mujer y muy dulce, muy tierna).
-¿Qué hice mal, Golber? Íbamos al cine, nos hemos reído, hemos
pasado horas tomando café, charlando ¿A partir de qué café nos hicimos amigos,
Golber? ¿Del quinto? ¿Del sexto? Porqué no me avisó. Un café menos y ahora me
estaría acostando con ella. No descarto el ser amigo; la amistad es un don increíble.
¿Pero de una mujer? Si para ellas un amigo se rige por las mismas normas que un
tampón: puedes ir a la pileta con él, montar a caballo, bailar. Lo único que no
puedes hacer con él es tener relaciones sexuales.
– Bueno, no es para tanto. Para ella significa que eres el más
simpático del mundo, el que mejor la escucha, el más macanudo. No se va a
acostar con vos; lo va a hacer con un impresentable que cuando la cague, seguro
te va a llamar a vos para pedirte consejo; le dije.
- No me ayude, Golber. En algún memento me equivoqué. Yo quería
sexo con ella y el ser su amigo consiste en arruinarme mi vida sexual. ¿Qué
hará, entonces, con sus enemigos? A mí me parece muy bien que seamos amigos, lo
que no entiendo es donde está escrito que amigos no puedan tener sexo. Está
bien; como amigo puedo usar la técnica del gusano miserable y sacarle mano o
tirarle abajo todo tipo que conozca, ya que confía en mí y soy palabra
autorizada para decirle este te conviene, este no (en realidad voy a decirle
que ninguno le conviene). ¿Pero por qué tengo que llegar a humillarme cada vez
más? No es justo, Golber. A parte nosotros no andamos por la vida diciendo que
son todas unas hdp porque Catalina me quiere solo como amigo.
- No entiendo eso, amigo, explíquese.
– Sencillo. El otro día viene Catalina llorando y me dice: Marcelo
es un hdp. Todos los hombres son unos hdp; bueno, vos no, vos sos distinto, sos
mi amigo; pero todos los hombres son iguales. Me engañó. Lo único que quería
era acostarse conmigo. Una vez que lo logró, desapareció. Lo único que tienen
en la cabeza es sexo. No piensan en nuestros sentimientos.
Y me quedé pensando en los sentimientos de mí amigo, que también
quería sexo como Marcelo y como Catalina.
El intercambio necesario de fluidos genitales, acompañados de
pasión y deseo, es el aspecto más maravilloso de nuestras vidas. Es ese punto
mágico donde dejamos de ser lo que somos y nos entregamos irracionalmente al
instante.
Catalina quiere ese momento mágico con Marcelo. Lo tiene, pero
Marcelo después desaparece y todos los hombres pasamos a ser hdp.
Catalina no quiere ese momento mágico con mi amigo. Por obra y
gracia de las palabras, lo convierte en su amigo. Y a ninguno de nosotros se
nos ocurre decir que por Catalina son todas unas hdp.
Los sentimientos de Catalina y de mi amigo se vieron, ambos, mancillados.
En tiempo de igualdad de género es hora de que las mujeres se construyan a base
de sus derrotas, también.
Un beso en la frente y espero debate.






