En este espacio cada estereotipo ciudadano tiene su lugar. No me voy a reír de ellos, sino con ellos y vos podes prestar tu risa

lunes, 4 de junio de 2012

LA AUTOGESTIÓN SEXUAL


De todos los modelos de autogestión promovidos, a mí entender, se ha dejado afuera el más importante: la autogestión sexual. 
Un rasgo común de los nuevos movimientos sociales es el impulso que brindan al desarrollo de emprendimientos autogestionados. Inicialmente concebidos como una respuesta espontánea a la crisis, esos emprendimientos autogestionados sostienen hoy la utopía de un desarrollo económico alternativo al del mercado capitalista.

Ahora bien, de todos los modelos de autogestión promovidos, a mí entender, se ha dejado afuera el más importante: la autogestión sexual.
Sin dudas el neoliberalismo con su entronización del mercado como única realidad posible, ha calado muy hondo en nuestro ser y, quién más quién menos, aún no puede despojarse de esa estirpe de José Paganini promovida por la gran oferta del tipo amatorio que uno desee. Sin embargo, no todo es un simple materialismo; un intercambio de vil metal por apenas unas horas de pasión; hubo desarrollo intelectual también: por ejemplo la ya clásica teoría diferenciadora entre puta y prostituta basada en el merceranismo amatorio de la segunda como forma de trabajo superadora de una necesidad y el simple gusto del goce de la primera como forma de ascender socialmente.
Tampoco se puede desconocer que nosotros, los hombres, también hemos incursionado en esa actividad económica organizando entregas a domicilio de nuestra flecha cupidesca, allanándonos a la nueva realidad de igualdad de género.
Hoy la cosa es diferente. La economía social como economía alternativa al mercado capitalista nos abrió la posibilidad de autogestionarnos en todo, incluso en lo sexual. No obstante sigue habiendo ciertos tabúes que deben ser desterrados para acelerar el desarrollo de este nuevo modelo amatorio, que puede ser, porque no, superador de varios de los existentes.
La autogestión sexual es el marco necesario para la libertad de la libido. Partiendo de este concepto se nos abren infinidad de aspectos positivo de esta autogestión y así aceptar que, aquel que lo desee, por insatisfacción, necesidad o alternativa, pueda masturbarse sin culpa, censura, castigos ni temores. Además, esta práctica individual promueve, sostiene y desarrolla la imaginación, tan necesaria en un mundo alienado como el actual. Quién podrá negar que a través de su autogestión no haya llevado al extremo su imaginación, ideando cual director de cine porno, escenas lujuriosas y atrevidas con la vecina del 4° C o con la compañera de trabajo que luce escotes infartantes.
Entonces no está mal que en esta era donde el mismo Estado impulsa, avala y hasta subsidia emprendimientos de autogestión, se le dé un marco legal a la autogestión sexual. Y el marco legal existe; habría que explotarlo sin culpas. La mayoría de los países cuenta con una ley de Educación Sexual Integral, cuyos objetivos, en general, siempre prevén "brindar conocimientos y promover valores que fortalezcan la formación integral de una sexualidad responsable". No estaría, entonces, de más que en los programas de educación sexual se incluyera un capítulo destinado a la masturbación y otras formas de expresión sexual. Sería una manera más de preparar al adolescente para una vida sexual plena y responsable. Por ejemplo, sabemos que los varones, con o sin culpa, nos hemos autogestionado sexualmente mucho más que las mujeres, a quienesculturalmente se le ha reprimido e inhibido esta posibilidad, y resulta que aquellas mujeres que padecen anorgasmia, en sus antecedentes sexuales no registran el haberse masturbado, lo que permite avizorar una falta de permiso para explorarse y reconocerse genitalmente y esto se liga con la dificultad de llegar al orgasmo.
Desde que nacemos somos seres sexuales porque respondemos a pulsiones, a una necesidad de reconocimiento corporal o de satisfacción del deseo a través de caricias en los genitales. Sin embargo entre nuestros educadores esto sigue siendo tabú y están quienes piensan que esta actividad en los pequeños debería reprimirse con un castigo.
Cabe aclarar que una práctica ininterrumpida de esta actividad me ha demostrado la falacia con la que me corrían de pequeño: “Si te hacés la paja te vas a quedar ciego, impotente, pelado, te van a crecer pelos en la mano o vas a tener más pecas, se te van a secar los testículos o se te va a  caer el clítoris”.
Resumiendo: la autogestión sexual nos acompaña hasta nuestros últimos días y se trata de una práctica íntima, privada, que puede asociarse o no con la relación que se tenga con los otros. Es una manera de mantener activo el erotismo y muchas personas recurren a esta práctica en momentos donde no pueden, por circunstancias especiales, tener relaciones sexuales con sus pares; por insatisfacción; por soledad o como una variante más en el infinito marco de posibilidades que permite el encuentro amoroso.
Creo que quienes se han masturbado y no nos han dicho nada son nuestroseducadores sexuales. Lo digo porque veo que se han quedado ciegos y no ven que la masturbación es algo positivo; por el contrario, al no hablar de ella, la siguen reprimiendo.
Hasta la próxima.

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